ORIENTACIÓN PRINCIPAL — CENTRO / SOCIAL-DEMOCRACIA (eje ideológico, scale_value -0.25, confianza media)
Arnaud proviene de una tradición organizativa socialdemócrata y lo acredita con cargos formales: presidió la Juventud Revolucionaria Dominicana, estructura juvenil del PRD, y fue vicepresidente de la Internacional Socialista Juvenil, la organización juvenil de la Internacional Socialista. Su práctica de gobierno, sin embargo, no se articula sobre un discurso redistributivo clásico sino sobre inversión pública en infraestructura básica como precondición del desarrollo y de la inversión privada: «No hay desarrollo sostenible sin infraestructura hídrica. No hay un territorio en el mundo que se haya desarrollado sin una inversión en saneamiento, sin excepción» (El Caribe, 17-06-2026). Su síntesis más citada —«El desarrollo se construye debajo de la tierra»— encuadra el gasto estatal en saneamiento como habilitador de competitividad turística y protección de ecosistemas, no como transferencia social.
El componente institucionalista es explícito y verificable en hechos, no solo en retórica: al inscribir su precandidatura de 2019 se comprometió a «ser el primero en impulsar y respetar la separación e independencia de los poderes del Estado»; en 2022 se declaró partidario del límite de mandatos —«Dos períodos y nunca más», respaldando el «modelo americano»— y subordinó su propia ambición a ese principio: «le dije (a Abinader) que creía en el modelo americano y que mi proyecto estaba en un freezer hasta que concluyeras». Bajo su dirección el INAPA fue la primera institución dominicana de la red IQNet en certificar la norma antisoborno ISO 37001.
En lo intrapartidario defiende procedimiento y competencia abierta sobre imposición: «Que tengamos un proceso interno, una convención donde cada quien haga su trabajo», y propone que todos los precandidatos del PRM debatan sobre economía, salud, educación, seguridad y energía. Su crítica al uso de encuestas —«Usarlas de manera irresponsable para meter miedo o vender un posicionamiento artificial no es correcto»— refuerza ese perfil procedimental.
El conjunto ubica a Arnaud en el centro con anclaje socialdemócrata de origen: continuista respecto del gobierno del que forma parte («el PRM debe seguir en el poder más allá del 2028», con el buen gobierno como «99 % del éxito»), estatista en infraestructura, e institucionalista en reglas del juego. No se le documentaron posiciones definidas en los ejes que suelen separar izquierda y derecha en RD —política fiscal, aborto, migración haitiana, matrimonio igualitario—, lo que impide un posicionamiento más preciso.
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ORIENTACIÓN SECUNDARIA — DESARROLLISTA (eje de modelo de desarrollo, scale_value 0.0, confianza ALTA)
Se carga aquí porque political_orientations admite UNA sola fila por persona
(índice único por person_id). El dossier la entrega como complementaria, NO
alternativa: la principal describe la ubicación ideológica y esta el modelo de
desarrollo. La etiqueta existe en el glosario cerrado con el nombre «Desarrollista».
En el eje de modelo de desarrollo —no en el eje izquierda-derecha— Arnaud es inequívocamente desarrollista: concibe la obra pública de infraestructura como motor causal del desarrollo económico y social. Lo formula como ley general: «No hay un territorio en el mundo que se haya desarrollado sin una inversión en saneamiento, sin excepción». Su gestión encaja el enunciado: RD$37,000 millones ejecutados, más de 3,000 kilómetros de tubería —que él dimensiona como «Santo Domingo a Nueva York, continuando hasta Washington»— y un ritmo que cifra en 1.6 km de tubería por día.
El desarrollismo se extiende a su lectura del territorio como base política. Sostiene que «El que pretenda ser el candidato del partido y dirigir los destinos de esta nación tiene que conocer el territorio nacional palmo a palmo» y que «El posicionamiento lo da la cercanía con el territorio, lo demás es truco de cámara». Obra física y estructura territorial son, en su planteamiento, la misma operación política.
Su agenda de reforma es de arquitectura estatal más que de mercado: pide una Ley de Aguas y consolidar las 18 entidades rectoras del sector —«No es posible que existan 18 instituciones rectoras del agua en el país»—, es decir, un Estado más capaz y concentrado en el sector, no uno replegado. El financiamiento combina recursos públicos con banca multilateral (BID, US$1,000 millones para saneamiento costero), sin apelaciones a privatización del servicio.